|
Al ponerle
las losetas y acera a la plaza, que era de tierra, el
Ayuntamiento lo
adjudicó el carrito en la c/ Robayna esquina Callao de
Lima, hasta
estos tiempos actuales.
En el
carrito ha trabajado toda la familia y algún sobrino, primo etc.,
de hecho el
propietario es hijo, por lo tanto es segunda generación.
Se podría
escribir muchos folios de anécdotas y sucesos en todos estos
años. Me
cuentan sobre los primeros años, lo que costaba llevarlo a
guardar por la
noche a un salón cerca del mercado viejo y sacarlo por la
mañana.
Lo empujaban todos los días. Un día que lo llevaba el
hijo mayor
(Santiago) a guardar casi de noche y con prisas, se le
atascó una rueda
en los raíles del tranvía. Otra vez, en la calle
Barranquillo se
le volcó, imagine los pocos caramelos y cigarrillos a
donde fueron a
parar. Cuando vino Franco por primera vez como
Jefe de Estado,
fue tanta la multitud de personas, que se vendieron
todos los
productos y ni un caramelo quedó.
Recuerdo
aquellos productos ya prohibidos o desaparecidos tan
buenos como las
mercorchas, las pastillas gordas, el regaliz duro con
su refresco ácido
y
los bocadillos de sardina o chorizo de perro, y
recuerdo que
eran baratos (bocadillo de perro 2,50 de las antiguas
pesetas).
" !! Que
conste que seguimos vendiendo barato !! "
|